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miércoles, 8 de octubre de 2008

Excursión en el Mar báltico

Siempre me pasa lo mismo: empiezo a escribir un post, pero no lo termino. Pasan los días y ya deja de ser actual. Debo tener unos 20 post-borradores de este estilo. En fin, vamos liberando espacio.

Hace dos fines de semana pasado estuve en el mar báltico, visitando a unos amigos. Ella francesa, él alemán, pero como se conocieron de Erasmus en Bilbao, siempre hablan entre ellos en español (cosas de la globalización).

La excusa para el viaje era el cumpleaños de Christoph, y su mudanza desde Nuremberg al norte de Alemania, donde ha empezado a trabajar hace poco. Allí alquilaron una casita al lado de la playa, para pasar el fin de semana.

La verdad es que el viaje en si fue una buena paliza, sobre todo para un sólo fin de semana. Para subir hasta allí en coche, me junté con unos amigos de Ingrid, que viven (vivían) en Nuremberg y que no conocía.

Pretendíamos salir el viernes entre las 14.30h... 15h como muy tarde. Pero al final se notó el carácter latino y no arrancamos hasta las 16:30h. En sí no hubiera sido un problema recorrer los 500km de viaje hasta Warnemünde, si no fuera porque era viernes, hora punta, había obras y que pillamos 3 atascos durante el camino.


Aunque fue el último tramo el que nos mató, ya que debió haber un accidente en la autopista que corto los 3 carriles en dirección a Berlin... y nos dejó literalmente parados durante horas. Vamos, que en vez de llegar a las 22h como teníamos previsto... llegamos a las 4 de la mañana.

Eso sí, una vez allí (y después de dormir) fue todo muy divertido: reencontrándome con viejo(a)s conocido(a)s, atravesando barcos-puente, paseando por la playa (bien abrigados, que hacía 5-6 grados!), comiendo pescado en el puerto, preparando una barbacoa, bebiendo y bailando hasta las tantas (con queja de los vecinos incluida).


Vamos, que corto pero intenso. Incluso ya tengo un par de contactos más para mi caralibro :p

lunes, 25 de agosto de 2008

Kayak en la Fränkische Schweiz

Hoy me encuentro totalmente agotado.

Ayer me fui con mis compis del MBA a hacer Kayak en la Fränkische Schweiz. Fue un día completo, en el que hubo de todo: desde momento divertidos hasta accidentados. En mi caso, creo que tuve el día torpe.

Había hecho Rafting alguna vez en Austria, e incluso navegado en barco de remos en un río de Finlandia. Así que pensé que lo de los kayaks no sería ningún misterio.

El caso es que nos pusimos en parejas en Kayaks dobles (pensamos que sería más divertido). A mi me tocó con Mark, un británico que había organizado la excursión y ya había hecho kayak anteriormente.

Las previsiones del tiempo eran buenas, pero finalmente no salió como esperábamos, sino más bien nublado. Lo cual fastidió bastante, porque íbamos en bañador y manga corta, y en cuanto nos mojamos un poco, con el viento hacía bastante frío.

Nada más empezar nos dimos cuenta de que algo no iba bien. No se si fue la una mala elección del Kayak (era más grande/pesado que el resto), la distribución de peso (Mark y yo pesamos más o menos igual, y normalmente dicen que el de atrás tiene que pesar más), o la mala coordinación (será que los dos queríamos dirigir :p). O tal vez que el nuestro era el único Kayak hombre-hombre. El resto eran hombre-mujer o mujer-mujer y no se les dio tan mal.

Bueno, el hecho es que no había manera de controlar el kayak e ir recto: todo el rato haciendo zig-zag y sin control. En un momento determinado hicimos una pausa y nos acercamos a la orilla. Cuando quise salir, se desestabilizó mi kayak... y al agua patos!
Lo que me faltaba, si ya tenía frío de antes...

Como veíamos que el tema no iba muy bien decidimos cambiar de sitio (esta vez yo delante). Y la verdad es que fue incluso peor. En el siguiente rápido giramos demasiado en la curva, pillamos una roca... y volcamos. No se cómo conseguí sujetar uno los bidones de plástico donde llevábamos protegidas nuestras cosas (ropas para cambiarnos), pero el otro (donde estaban las llaves del coche) se fue a tomar por ...

Así que tuvimos que salir, levantar el Kayak para expulsar el agua, volver a entrar... y a la búsqueda del barril perdido. Menos mal que no estábamos solos (había diferentes grupos haciendo Kayak a la vez) y después de unas cuantos meandros encontramos un grupo que había encontrado nuestro barril.

Ya animados, nos dispusimos a atacar el tramo final. No deberían quedar más que unos 2 kilómetros a meta, cuando pasamos por otro de los rápidos. Se podía pasar por la izquierda o por la derecha. Pero no tuvimos un momento de indecisión / falta de control ... y el kayak se fue por el medio, por las rocas.

No solamente volcamos, sino que (todavía no se cómo) el Kayak se nos quedó encallado entre dos rocas, perpendicular a la corriente. Afortunadamente no perdimos nada esta vez. Pero no hubo manera de sacar el kayak de ahí. Ni tirando para la izquierda, ni para la derecha. Hacia arriba tampoco porque como estaba lleno de agua, con la presión del agua que venía con fuerza del rápido... no había quien lo levantara. Probamos incluso con los remos como palanca, y nada. Llevaríamos cerca de un cuarto de hora ahí cuando en uno de los intentos resulta que pisé mal en una piedra que estaba medio suelta y caí en la corriente turbulenta. Cuando conseguí sacar la cabeza por encima del agua estaba a unos 20 metros del Kayak. Y por supuesto, sin posibilidad de volver a nado. Así que en la siguiente curva me fui a la orilla (puñeteras ortigas!) y volví a pie (con el tobillo torcido) a través de una huerta. Ahí fue cuando decidimos desistir, porque con el frío estaba tiritando y temía pillar un resfriado.

Así que llamamos a los organizadores (afortunadamente llevaba Mark el móvil) y nos vinieron a "rescatar". El kayak también lo lograron sacar. Eso sí, con una cuerda, y tirando 4 personas desde la orilla (ya habían acercado incluso el coche, por si no lo conseguíamos).

En fin, y después de un par de odiseas más, conseguimos reunirnos con el resto de grupo, que ya se habían empezado a preocupar seriamente por nosotros. Así que nos metimos en un restaurante, y con una sopa bien calentita fui recuperando la temperatura y el color.

Pero a pesar de las raspaduras, el frío, el tobillo torcido... me lo pasé bien.

p.d.
Todavía no me han pasado las fotos. Actualizaré el post cuando las reciba.

lunes, 18 de febrero de 2008

Plan espontáneo

La verdad es que molan los planes espontáneos.

El miércoles pasado estábamos, como siempre, comiendo los del curro en la cantina. Y hablando, entre otras cosas, sobre la última vez que habíamos ido a esquiar. Y como otras tantas veces estábamos comentado: "hay que repetirlo algún día", "si, es cierto, algún día de estos tenemos que mirarlo", "porque no queda tan lejos", "si, claro, en un día, ir y volver no se tarda tanto"...

Hasta que uno soltó: "¿Oye, y por qué no vamos mañana?"

Y fue dicho y hecho. En cinco minutos habíamos elegido lugar (Christlum, una estación relativamente pequeña, pero a sólo 1 hora y media de camino, en la frontera con Austria), miramos la previsión del tiempo (buena) y miramos el tema disponibilidad... no estaba nuestro jefe, así que decidimos por unanimidad tomarnos el jueves libre.

Por lo que al día siguiente por la mañana cogimos los bártulos y nos montamos en el coche....
y a los Alpes!

Al salir de casa ví que había una mini-capa de nieve y me estuve acordando de la familia del que había hecho la previsión del tiempo... pense: "si aquí está nevando, la que nos va a caer en los Alpes...".

Pero no, de hecho nada mas pasar Munich se fue despejando poco a poco... y en cuanto avistamos las montañas el cielo estaba totalmente despejado. Azul azulísimo.


Llegamos, nos subimos al telesilla... y la pista prácticamente toooooooooooda para nosotros. Es que, ¿quien va esquiar un jueves?.

Sol, pistas enormes y vacías... ¿qué más se puede pedir? La única pena fue que la nieve estaba bastante dura, sobre todo en las zonas donde daba sombra (tengo un par de moratones que lo confirman).

Encontramos a un grupo que estaba entrenando, haciendo slalom, (con banderillas) y nos pusimos nosotros también a hacer lo mismo, en plan profesional (desgraciadamente no nos cronometraron), hasta que nos dijeron que esa pista era sólo para entrenamiento, y nos tuvimos que ir a otra.

Y cuando estábamos en la pista más alta de la montaña, uno del grupo dijo: "¿Oye, y si escalamos hasta la cima?". Yo pensaba que andaban de coña, pero no. Se pusieron los esquíes al hombro... y a subir. Yo los seguí claro, no me iba a quedar solo (podía aparecer el abominable hombre de las nieves en cualquier momento).

En fin, que unos 40 minutos después, sin resuello y con medio pulmón perdido por el camino llegamos a la parte superior de la montaña. Allí nos sacamos un par de fotitos (la verdad es que la vista era increible, sobre todo porque la visibilidad era muy buena), nos pusimos los esquies... y p'abajo! Sólo 5 minutos en deshacer lo que tanto esfuerzo nos había costado subir...


Ya destrozados, hicimos un descansito.


Y de vuelta pa'casa. La última bajada eramos literalmente los únicos que había en la pista.

Lo dicho, molan los planes espontáneos.